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El fallecimiento y las Nuevas Tecnologías

La huella digital son todas esas pisadas que queda grabadas en el suelo virtual de Internet a causa de nuestro uso en las redes sociales, blogs, whastapps, etc. y queda registradas a nuestro nombre. Una cuestión que preocupa hoy día es qué ocurre con todos estos bienes inmateriales digitales cuando la persona fallece y surgen dudas sobre cómo gestionar el legado digital.

Por otro lado, el mundo funerario también aprovecha las nuevas tecnologías para ofrecer servicios con valor añadido. 

Esta integración abarca desde los trámites más administrativos como puede ser la solicitud telemática de, por ejemplo, el certificado de contratos de seguros de Vida, o el encargo de la lápida por Internet hasta comunidades virtuales cuyo objetivo es ayudar en la superación del duelo o espacios virtuales para esquelas, condolencias o incluso un código QR impreso en la lápida para ver fotografías y vídeos de la persona fallecida en la propia tumba.

Las distintas instalaciones funerarias también disponen de sus propios espacios en Internet: Páginas web de cementerios, tanatorios, velatorios y funerarias e incluso directorios de estas instalaciones se pueden encontrar navegando y que sirven, en muchos casos, no sólo para aportar información útil sino para acceder a servicios especiales como los funerales trasmitidos en streaming. 


Internet y el mundo funerario

Los usuarios demandan que la empresa funeraria esté también en Internet. En el siglo XXI la visibilidad web ha traspasado las fronteras de estos negocios tradicionales y nuestra percepción ha cambiado.

Nuestros seres queridos pueden ser homenajeados, podemos recuperar su legado digital y hasta podemos enviar nuestras condolencias online. 

En esta sección se detallan nuevos servicios y experiencias directamente relacionados con Internet y el mundo funerario.

¿Qué es la huella digital?

El conjunto de nuestro comportamiento en la red conforma la huella digital.

La huella digital es la marca que deja nuestro uso de Internet: perfiles en redes sociales, webs personales, blogs, comentarios, llamadas de Skype, uso de aplicaciones, registros de correo electrónico, etc. Todo queda grabado y asociado a nuestro nombre.

Cuanto mayor sea la actividad de una persona en Internet, más importante será la gestión del legado digital cuando haya fallecido.

Aunque Internet es global, las leyes sobre privacidad no lo son.  La protección jurídica habrá de cohesionarse poco a poco, pero diferenciando las características nacionales o culturales. En Europa la protección de los datos se basa en los derechos, en Estados Unidos que se basa en una auto-regulación de los diferentes sectores comerciales o en códigos de conducta y en otros países no existen leyes de protección a la privacidad.

La información personal en Internet ha de gestionarse con cuidado. Si se decide borrar el rastro digital después del fallecimiento de una persona debemos saber que es un proceso complicado y que se dilata en el tiempo. Si no se dispone del tiempo o de la capacidad se pueden contratar los servicios de empresas especializadas en gestionar la privacidad en Internet, antes o después del fallecimiento de la persona.

Comunidades virtuales orientadas a la superación del duelo

Son comunidades de personas que se apoyan entre ellas para superar el duelo a través de Internet.

Compartir el dolor con otros seres humanos que están pasando por el mismo proceso ayuda a muchos que quizá cara a cara no contarían su caso tan abiertamente. Aportan un plus a los grupos de duelo tradicionales, ya que, se conocen situaciones de entornos diferentes al nuestro, lejanos física y quizá socialmente. El apoyo emocional y el intercambio de experiencias son la clave de su éxito.

Este tipo de webs suelen tener una filosofía que se diferencia de la usual “no aceptación” de la muerte. Promueven hablar de ella para poder comprender y comprendernos. Se trata de una nueva forma de afrontar la muerte.

Cementerios con web

Hasta hace poco tiempo los únicos cementerios que contaban con páginas webs en España eran los históricos o los sacramentales. Pero la cultura funeraria se ha ido introduciendo poco a poco en Internet y en la actualidad es normal que consultemos la web o incluso apps para ver direcciones, horarios o dudas. Y, por supuesto, también lo hacemos en el caso de que tengamos que acudir a un cementerio, por lo que estas instalaciones también se están subiendo al tren de Internet. 

Las nuevas tecnologías se cuelan en los cementerios. El de Bilbao, por ejemplo, tiene una app diseñada para la localización de tumbas.

Encargar la lápida por Internet

En la actualidad las lápidas se pueden escoger en una página web personalizando los datos, imágenes, epitafio, etc., viendo el resultado final antes de realizar el pedido.

Funerales en streaming

Los familiares de un difunto pueden beneficiarse de este servicio que ofrecen algunas empresas funerarias. Ya es posible ver el funeral en streaming desde otro punto del país o del Planeta. También se oferta una copia grabada de la ceremonia en Alta Definición.

Estas empresas fúnebres apuestan por la tecnología y cada vez ofrecen servicios más personalizados al cliente.

Geolocalización de tanatorios

Las webs de condolencias y esquelas online a veces cuentan con servicio de geo-localización de tanatorios, iglesias y cementerios, completando la información con los lugares donde se celebrarán las exequias de los recientemente fallecidos.

Lápidas con códigos QR

Las nuevas tecnologías permiten la incorporación de códigos QR (para teléfonos inteligentes o smartphones) que dirigen a webs con reseñas biográficas del fallecido, imágenes y vídeos.

¿Qué ocurre con los productos digitales que hemos adquirido a lo largo de nuestra vida?

Nos referimos a todos los bienes digitales adquiridos como pueden ser ebooks adquiridos por plataformas como Kindle o música comprada a través de Itunes, o un videojuego obtenido desde la consola Xbox. Este tipo de bienes no se heredan, son, por contrato de licencia no transferibles. El motivo es que realmente lo que compras no es el bien en sí, sino el derecho a su uso durante el tiempo estipulado por contrato. Dicho de otro modo, pagas por poder utilizarlo y reproducirlo en un dispositivo. Si tus herederos quieren utilizarlos, deberían comprar la licencia correspondiente. 

Y, ¿Qué ocurre con el dinero digital? Nos referimos a los Bitcoins o al dinero que pueda tener una persona en Paypal. 

En el caso de los Bitcoins, al ser una criptomoneda ―una moneda que es anónima sobre el propietario― se deben dejar instrucciones muy claras en la herencia o, los herederos podrían encontrarse con una barrera inquebrantable. 

El caso de Paypal es distinto, en las condiciones de la cuenta se indica claramente que hay que mandar el certificado de defunción y la identificación del albacea para que sea esa persona la que pueda retirar los fondos y operar con la cuenta antes del cierre de la misma por fallecimiento. 

Existen movimiento y querellas que están cambiando la forma de tratar estos bienes digitales y, de lejos puede verse un futuro en el que se pueda crear un “testamento digital” que permita la herencia de los bienes digitales por los que se ha pagado. 


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