Inhumación o entierro

Inhumación significa literalmente “acción de enterrar en tierra un cadáver”.  Entierro, también significa “acto de enterrar un cadáver”, pero mientras el uno tiene unas connotaciones más prácticas, casi de la acción final de depositar el féretro en la sepultura en tierra, el otro se asocia a un concepto más amplio y religioso, al acto religioso que tiene lugar en el momento de la inhumación sea en un nicho, en una sepultura, etc.  Así pues, son más o menos sinónimos. Vamos a intentar ser lo más prácticos posibles, dejando las notas religiosas a las mínimas imprescindibles para aclarar los conceptos.

Normalmente las inhumaciones y entierros tienen lugar en los cementerios, pero lo cierto es que, no tiene porqué ser así. Si se solicita la autorización sanitaria necesaria ― Lo que se conoce como Sanidad Mortuoria ― se puede enterrar en criptas, dentro de monasterios, conventos, incluso lugares privados. Eso sí, para estos casos, es muy importante conocer las leyes de sanidad mortuoria que se rigen en la comunidad autónoma donde se va a enterrar y solicitar los trámites pertinentes a título personal en Sanidad, es decir, es un trámite que se hace sin intermediación de una empresa funeraria. Lo habitual es que la solicitud se rechace, por ser una cuestión delicada de sanidad pública. En algunos casos afirmativos, Sanidad puede pedir requisitos extra antes de conceder el permiso. Por ejemplo, para enterrar en una cripta, el cuerpo ha de estar embalsamado.

En el acto de enterrar a un cadáver no hay diferencia entre un entierro religioso o civil. 

El entierro civil no tendrá responso. El religioso, varía en función de la religión de que hablemos y en la que se quiera realizar el rito. En la católica ―la mayoritaria en nuestro país ― lo normal es que tenga lugar una misa funeral antes de salir hacia el cementerio. En el islam, el fallecido ha de descansar tocando la tierra, lo que se hace es que se trasladan los restos hasta el borde de la tumba, se realiza una oración, se retira del féretro el cadáver amortajado y se procede al entierro propiamente dicho. Los enterramientos judíos en España requieren de un permiso especial, ya que, según su costumbre, el entierro se posterga un día y eso choca con la ley mortuoria que prohíbe lo que se llama “paradas intermedias”.  Desde el lugar en el que se instala el servicio hay que ir directamente a la inhumación. 

Quién se encarga de esta operación ― en su sentido más práctico ― es el enterrador, que en la actualidad es un funcionario del ayuntamiento que, además, de estas tareas, se encarga de otras relacionadas con el cementerio como puede ser su mantenimiento. En algunos pueblos es incluso un albañil contratado puntualmente para la ocasión. En la religión musulmana, la tarea de enterrar debe hacerlo alguien que procese la misma religión y se distinguen los sexos. Es decir, una mujer será la encargada de enterrar a una mujer y con un hombre, lo mismo. En los pocos cementerios musulmanes que hay en España, se tiene contratado personal musulmán para llevar a cabo correctamente sus ritos.

En cuanto a la gestión es sencillo o bien se delega el trámite a una funeraria o bien se habla personalmente con el párroco en el caso de la religión católica ―o a la persona que corresponda en las demás religiones ― para organizar el servicio religioso y con el cementerio para organizar el enterramiento propiamente dicho. 


¿Qué es la inhumación o entierro?

La inhumación es depositar el féretro en la sepultura o en el nicho. Se entierra un cuerpo dentro de un féretro en un nicho (pared) o en una sepultura (suelo).

Los entierros se realizan normalmente en un cementerio.

¿Cuál es la diferencia entre un entierro religioso y uno civil?

Casi ninguna. En las grandes ciudades no hay parada en iglesias normalmente. Sanidad no suele dejar hacer paradas intermedias. Desde el lugar donde está instalado el servicio hay que ir directamente a la incineración o al entierro.

En los pueblos es donde se rompe esa norma. En las grandes ciudades los tanatorios están preparados ya con capillas. Casi no hay diferencia entre el entierro religioso y el civil, simplemente el civil no tendrá responso.

En muchos tanatorios se dan misas antes de salir porque disponen de capillas.

¿Cómo se gestiona con las iglesias el entierro religioso? ¿Quién lo hace?

Puede ser la propia funeraria la que hable con el párroco, pero, en provincias, suele ser la familia quien lo gestiona. No es complicado, sólo hay que llamar al párroco.

¿Ya no existe la figura del enterrador?

Ahora son funcionarios del ayuntamiento si hablamos de grandes poblaciones. Además se encargan de muchas otras tareas, como mantener limpio el cementerio. Y en los pueblos suele ser un albañil el que prepara los nichos, pero no trabaja a tiempo completo para el ayuntamiento.

¿Puedo enterrar a alguien en un lugar que no sea un cementerio?

Habría que pedir autorización sanitaria. Existe lo que se conoce como Sanidad Mortuoria. Cada comunidad autónoma tiene su legislación de policía sanitaria mortuoria con sus características particulares. Normalmente los entierros tienen que ser en sitios adecuados para ese uso, como el cementerio. Y, de hecho, según en qué lugar se dé destino al cuerpo hay que cumplir unas normas u otras. Para una inhumación fuera de un cementerio habría que pedir una autorización sanitaria. Sanidad es quien nos dirá dónde podemos enterrar y dónde no.

Además de en un cementerio, está permitido enterrar en criptas, que requieren la práctica de un embalsamamiento, y también en algunos otros lugares autorizados.

Lo normal es que se deniegue la autorización sanitaria, pero se puede solicitar. Ahí las funerarias no pueden hacer nada salvo tramitar la solicitud.

Si rechazan la petición, se puede recurrir a inhumar las cenizas. Las cenizas sí se pueden inhumar donde nosotros queramos.

También hay comunidades religiosas que cuentan con espacios dentro de sus sedes que sin llegar a ser cementerios son lugares totalmente privados, pero que tienen autorización para poder enterrar.

Los lugares que cuentan con autorización sanitaria son muy concretos. Por ejemplo, un convento de clausura. La funeraria les deja el féretro y las propias religiosas se ocupan de todo lo demás.

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