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Tanatorios

Servicios funerarios: los tanatorios

Literalmente la palabra tanatorio significa lugar donde están los muertos. Sin embargo, este significado es limitado si queremos entender realmente qué es y en qué se diferencia de otros lugares donde se encuentra un fallecido. Por ejemplo, ¿es lo mismo un tanatorio que lo que se conoce como morgue? En breve descubriremos que no y que los tanatorios se abren en abanico para atender tanto las necesidades de los fallecidos como, y, sobre todo, a las familias y amigos que, en esos momentos tan difíciles, desean dar un último adiós antes de la cremación o entierro.

Acerca de los tanatorios

Parece que los tanatorios existan desde siempre en la cultura funeraria de nuestro país, sin embargo, es uno de los tipos de instalación funeraria de creación más reciente.

Hasta no hace mucho, a los seres queridos se les velaba en las casas del propio fallecido. Lo habitual era que las personas moribundas o enfermas se las cuidara en los domicilios y no existían, como tal los hospitales. Era el médico quien acudía a las casas y la familia era la encargada de cuidar al enfermo. Cuando ocurría el fallecimiento, la preparación del fallecido y la vela también tenía lugar en las casas familiares. Era allí donde acudían los amigos y allegados para presentar las condolencias a las familias por la perdida y donde pasaba el cuerpo unos cuantos días hasta tener la seguridad que el fallecido ya no se encontraba entre los vivos. Desde las casas se llevaba finalmente el cuerpo hasta el entierro.

El término velar, de hecho, ser refiere a la acción de permanecer despierto de manera voluntaria durante toda la noche, vigilando, con cuidado, esmero y atención para ver si el fallecido despertaba. Es decir, pasar la noche en vela haciendo guardia. En algunos casos, durante estas largas horas se cantaba y danzaba como ocurría, por ejemplo, en la Comunidad Valenciana.

Todo este tiempo de espera en un espacio o habitación que no estaba preparada para albergar a un cuerpo en descomposición, provocaba un auténtico peligro de higiene y sanidad para todos aquellos que se encontraran cerca de la persona fallecida. Y aunque, existían técnicas de embalsamamiento y conservación para detener (algo) el proceso, este no era infalible y sólo se podían aplicar una vez certificada la muerte, lo que en algunas ocasiones podía ser una cuestión de varios días.

Los avances de la ciencia permitieron que, certificar la muerte fuera cada vez más rápido y fiable, lo que disminuyó el tiempo necesario de exposición de las personas a un cadáver. También que se desarrollaran mejores sistemas de embalsamamiento temporal. La consecuencia de esto es que acortó los tiempos de vela, que antes podrían durar hasta cinco días, a sólo dos.

Esto disminuyó el riesgo, pero no lo convertía en un sistema seguro al ciento por ciento. En los años 70, surgieron en España las primeras instalaciones especialmente preparadas para, por un lado, poder realizar un velatorio digno por parte de las familias y, por otro, poder realizar el mismo en unas condiciones adecuadas y con garantías de higiene y salubridad seguras para quienes visitaran al difunto. Para ello fue fundamental la separación física que se creó en las salas de velatorios gracias a los túmulos. Lugares donde el cuerpo se conserva de forma adecuada hasta que llegue el momento del entierro, o cremación.

Cómo curiosidad diremos que la primera instalación de estas características surgió en Cataluña y que, precisamente en esta comunidad autónoma las instalaciones de este tipo no están abiertas las 24 horas del día, sino que tienen un horario comercial donde se puede visitar al difunto.

Hoy día ya no se realizan velatorios en las casas y tampoco se realizan misas de funeral de, como se denomina, de cuerpo presente, es decir, con el féretro abierto.

Los motivos son los mismos que en el caso de la aparición de las salas de vela acondicionadas, esto es, que no se garantiza un ambiente saludable para los asistentes que acuden al acto religioso. Estas medidas en ocasiones chocan con los usos y costumbres de algunas zonas de nuestro territorio. Por ejemplo, en la isla de Ibiza en la que la costumbre de velar en casa y realizar una misa de cuerpo presente estaba muy arraigada y, en casos muy especiales, se permite este tipo de homenaje.

Los tanatorios de hoy en día ofrecen muchos servicios asociados. Por ejemplo, muchos de ellos además de tener varias salas de vela tienen dentro de la propia instalación una cafetería o, incluso, un restaurante de manera que la familia puede reunirse también en este tipo de espacios y, a la vez, tomar algo. Otros tanatorios tienen lo que se llaman jardines del recuerdo unos espacios para pasear y, si la familia lo desea pueden incluso esparcir o enterrar las cenizas. Otras instalaciones lo que tienen son pirámides del recuerdo o cascadas del recuerdo que funcionan, en esencia igual que los jardines. Además, es habitual encontrar en internet el sitio web de la instalación.

Sobre las salas de velatorio, comentar que existen dos tipos de sala. Unas, las llamadas castellanas, en las que el cuerpo del fallecido se encuentra en un habitáculo independiente y se muestra a las familias a modo de escaparate y, otras, las llamadas salas de velatorio de estilo catalán en la que el cuerpo en su ataúd se encuentra metido dentro de una urna en el centro de la sala y la familia puede rodearlo en su totalidad. Estas últimas, son menos habituales, pero pueden encontrarse.

Acerca de los velatorios

El origen de los velatorios es curioso. Se remonta a la edad media en la que la falta de higiene, el uso de utensilios de cocina de estaño (que provocaba envenenamientos temporales) y los frecuentes comas etílicos hacían parecer a las personas que se intoxicaban que estuvieran muertas. Para evitar que se enterrara a una persona viva a una persona. La familia decidía quedarse en vela para cuidar el despertar o no de su ser querido. El tiempo aproximado que le dedicaba cada familia al velatorio era de aproximadamente 3 días. (Siguiendo las santas escrituras que vinculaba este tiempo con la resurrección).

Antiguamente la vela se realizaba en los domicilios y no fue hasta los años 70 cuando en nuestro país se abrió el primer edificio habilitado para ofrecer un servicio funerario amplio a las familias cuando acontecía una muerte.

Aunque Tanatorio y Morgue podrían confundirse, existe una diferencia fundamental entre uno y otro. Mientras que el segundo es un edificio que actúa cómo depósito de cadáveres donde se conservan correctamente refrigerados los cuerpos que, por motivos científicos o judiciales, no pueden ser enterrados en el tiempo habitual; sólo una parte de los primeros están destinados a esa conservación de los cuerpos.

Los tanatorios son el punto de encuentro entre la vida y la muerte antes del último adiós y, físicamente se organiza para cumplir con este cometido. Por un lado, está preparado para que el fallecido se encuentre en las mejores condiciones y por otro lado es adecuado para que las familias y amigos se sientan tranquilos y cómodos durante sus primeros momentos de duelo.

Desde el punto de vista del fallecido, nos vamos a encontrar con cámaras correctamente refrigeradas según regula el ministerio de Sanidad, salas de preparación y túmulos para la segura exposición del cadáver ante el público.

Desde el punto de vista de las familias, se van a encontrar fundamentalmente una sala correctamente acondicionada para poder velar al difunto en la intimidad y a la vez, hacer lo más cómoda posible la breve estancia. Por ejemplo, se suele acondicionar una zona para ofrecer servicios de cafetería/restaurante, o, si la instalación es muy pequeña, se puede ofertar alimento mediante máquinas de vending.

En la mayoría de los tanatorios de ciudades grandes se ofertan salas multiconfesionales para realizar todo tipo de funerales. Antes se hablaba de capilla, pero en la actualidad es más correcto hablar de sala multiconfesional para dar cabida a todos los cultos. Existe una demanda creciente de hacer despedidas laicas a los difuntos y este espacio se puede utilizar para ello. A la tendencia de crear salas para diversas confesiones se han unido también universidades y hospitales.

El acto de velar al fallecido

Cada funeral y cada persona fallecida puede requerir un tipo distinto de sala. Por ejemplo, si quien fallece es una persona ilustre de la comunidad se sitúa el féretro en una habitación grande donde una persona distinta a la familia puede decirle un último adiós al fallecido.

Aunque no existe, realmente, obligación de utilizar este tipo de instalaciones antes de un entierro, pero si es recomendable por higiene y por lo adecuado del espacio para la vela. Aun así, si una familia decide no hacer uso de este tipo de instalación, lo que tendrá que hacer es indicarlo en la funeraria para que lo conserven en sus cámaras las 24/48 horas tras el fallecimiento estipuladas por ley para poder realizar el traslado al cementerio o crematorio.

Cada día son más las instalaciones de este tipo que proliferan por todo el territorio Nacional. Incluso en poblaciones grandes se construyen varios tanatorios para dar servicio a su población. Lo cierto es que, un tanatorio no se asigna en función de la zona en la que se vive. Cada familia es libre de elegir aquella instalación funeraria que, según sus necesidades personales sea el más adecuado. Por ejemplo, que precise de una sala donde celebrar un funeral de otra religión que no sea la católica o de una sala para celebrar un funeral laico. Para ese caso, tendrá que localizar uno con sala multi-confesional.

Tenga o no un seguro de decesos, en todos los casos va a poder escoger. Otra cuestión distinta será si la póliza de su seguro cubre o no el traslado del fallecido hasta el lugar donde desea velar. Lo más sencillo es estar prevenido y consultar con su aseguradora antes para tenerlo todo previsto y no encontrarse con sorpresas durante el duelo.

Los tanatorios son, pues, un tipo de edificación que aportan las condiciones más salubres y el espacio más adecuado cuando una familia quiere velar a su difunto con seguridad y comodidad.

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Féretro

También denominado ataúd o arca, es un recipiente rectangular usado para recibir a los difuntos y transportarlos. Tiene que cumplir con las normas dictadas por Sanidad y las empresas funerarias pueden ofrecer una amplia gama con características y precios adecuados a las necesidades de todas las familias para su elección.

Cuando el agente de la funeraria se desplaza, siempre lleva consigo un catálogo.

Si la familia lo desea puede verlos in situ y elegirlos, ya que, muchos tanatorios disponen de una exposición de féretros.

¿Qué es un velatorio?

Se refiere tanto a la habitación o sala dónde se vela a un difunto como a la acción de velar a un fallecido, es decir acompañar por la noche a un muerto.

Antiguamente los velatorios se desarrollaban en las casas con el cuerpo presente del finado. No existía ningún tipo de medida de seguridad higiénico sanitaria entre los allegados y familiares y el cadáver lo que podía provocar el contagio de enfermedades por la descomposición natural del cuerpo.

Por eso se crearon los tanatorios, para poder realizar velas con la necesaria seguridad ya que, en primer lugar existe separación física y, por otra, las instalaciones tienen salas donde prepararan el cuerpo para retrasar su descomposición durante las primeras horas.

Si tengo seguro de decesos, ¿también puedo elegir tanatorio?

Si. Los tanatorios atienden siempre tanto a particulares como a asegurados, sean de la compañía que sean. Si tu póliza está hecha para ser atendida/o en una localidad, comunidad o territorio determinado, no debes tener ningún problema en elegir el tanatorio que tú quieras dentro de la zona contratada. Otra cuestión sería saber si te cubre o no el traslado a otro lugar. Mira y revisa tu póliza. Si te queda alguna duda, llama a tu aseguradora para que te lo aclaren. Anticípate.

¿Es realmente necesario hacer uso de un tanatorio antes del entierro?

No. No es necesario pero sí aconsejable. Tienes que tener en cuenta que hasta transcurridas al menos 24h desde la hora en la que se produjo el fallecimiento, no se puede iniciar el traslado del cuerpo hasta el cementerio/crematorio.

Durante ese tiempo el cuerpo debe permanecer, preferentemente, en alguna instalación que reúna unas condiciones higiénico-sanitarias adecuadas para su conservación. 

Si no deseas hacer uso de sala en un tanatorio, puedes pedir a la funeraria que conduzca el cuerpo hasta una cámara que sí reúna estas condiciones hasta que transcurra el tiempo estipulado para poder realizar el traslado. 

¿Es cierto que el tanatorio se asigna en función de la zona en la que vives?

No, no es cierto. Un tanatorio no se asigna, se elige. Puedes elegir el tanatorio que quieras para realizar la despedida que más se ajuste a tus necesidades.

Los criterios de elección deben ser personales atendiendo a cuestiones tales como: la calidad de las instalaciones, la situación geográfica, el precio, el trato personal, la proximidad etc.

¿Qué servicios ofrece un tanatorio?

El servicio fundamental que ofrece es el de actuar como velatorio para los difuntos.

En ese sentido ofrecen servicios de acondicionamiento del cuerpo como puede ser la tanatoestética o la tanatopraxia.

A las familias se le ofrecen facilidades como la realización de trámites administrativos, capillas donde celebrar el funeral, vehículos de acompañamiento.

A la vez estas instalaciones funcionan como lugar de encuentro para los familiares y conocidos y se desarrollan servicios como los de cafetería, restaurante, máquinas de vending o internet para mejorar la calidad de la estancia en los visitantes.

Algunas instalaciones se sitúan cerca de cementerios y amplían sus servicios con inhumaciones y cremaciones.

En los tanatorios se recibe a las familias en un momento muy delicado, ¿qué hacen para transmitir tranquilidad?

La experiencia y la empatía son las armas de los trabajadores de las empresas funerarias. Cada familia tiene necesidades diferentes y el acierto está en poder ofrecerles lo que están necesitando, aunque la familia no sea consciente en ese momento. Es el peor trance que van a pasar en su vida y los trabajadores de estas empresas procuran que estén a gusto, que no les falte nada y que se vayan tranquilos. Ese es el objetivo.

Si un familiar sufre un ataque de ansiedad o un desmayo, ¿qué hace el personal de la funeraria?

Llamar a un médico de urgencias. Es un momento delicado y hay que evitar que ocurra algo grave. Esto no impide que el personal asesor esté pendiente de la familia, les tranquilice, estén a su lado y hagan todo lo posible por ayudarles.

¿Son habituales las crisis nerviosas entre los familiares

No. Cuando en el tanatorio se asiste a una familia es la primera fase del duelo. La mayoría de las funerarias disponen de psicólogos en caso de que sean necesarios. Pero no es lo habitual. Muy pocas veces lo requieren. A posteriori sí se pide consejo sobre psicólogos, ya que, los síntomas suelen aparecer a la semana o al mes.

Las funerarias trabajan con atención al duelo y están implicadas. También existen publicaciones especializadas. Pero en el momento de las 24/48 horas que la funeraria pasa con la familia, no es un servicio muy demandado.

Túmulos

¿Qué es un túmulo?

Hoy en día se usa el término “túmulo” se utiliza en los tanatorios para hacer referencia al habitáculo refrigerado donde se deposita el féretro con el cadáver para la exposición a los familiares y conocidos antes de la despedida final.

Los dos tipos de túmulos más frecuentes en España son los denominados respectivamente túmulo castellano y túmulo catalán.

El túmulo castellano es un cristal que separa el sitio donde está expuesto el féretro del resto de la sala donde se vela.

El túmulo catalán es una urna de cristal en la que se coloca el féretro. Está en la misma sala en la que se encuentra la familia.

¿Qué es un tanatorio?

Es un establecimiento funerario con los servicios adecuados para la permanencia y exposición del cadáver hasta la celebración del sepelio y, en su caso, para la realización de prácticas de sanidad mortuoria.

Aparte de las salas donde se vela, ¿qué otras dependencias alberga obligatoriamente un tanatorio?

Los túmulos, las cámaras y las salas de preparación. La temperatura también está regulada por Sanidad.


En la actualidad existen servicios de geolocalización de tanatorios.

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