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Seguros funerarios

Un seguro es, en general, un contrato entre dos partes por el que el tomador del seguro pacta con el asegurador la cobertura ante diversos eventos de riesgo que puedan producirse sobre la persona u objeto asegurado. Normalmente es un servicio que se establece mediante un intercambio monetario/servicio cuya cuantía se establece en función del nivel de cobertura y riesgo que se esté manejando (lo que se conoce en el mundo de los seguros como póliza).

De los muchos seguros que existen en el sector asegurador, hay dos que son de especial interés cuando lo que se tiene en cuenta la posible circunstancia del fallecimiento de una persona. Estos son los seguros de vida y los seguros de decesos.

Si se ha producido un fallecimiento, contacta con nosotros a través de nuestro formulario de contacto. Nuestros agentes funerarios expertos se pondrán en contacto contigo y adaptarán el a tus necesidades personales teniendo en cuenta la póliza del seguro de Vida o de Decesos que tuviera su familiar fallecido.

El seguro de vida nace de la preocupación del tomador (es decir, de quien contrata el seguro) sobre qué será de su familia, sobre todo económicamente, cuando él o ella ya no estén con ellos para cuidarlos. Las familias también se sienten más cubiertas cuando saben que parte de las preocupaciones que se generan tras la perdida de una persona quedarán cubiertas gracias al seguro de vida contratado.

Por su parte, los seguros de decesos nacen de la preocupación del contratante del seguro sobre quién se hará cargo de él y de los gastos que puedan generarse en el momento de su fallecimiento, como consecuencia del mismo. Es decir, este tipo de seguro se limita sólo y exclusivamente al momento de la muerte mientras que el seguro de vida puede cubrir tanto este momento del fallecimientos como asegurar el futuro de la familia después.

De hecho, es común que, en muchos seguros de vida, se incluya dentro de sus coberturas un apartado especial en el que trata de forma específica el momento del deceso. Ya que este suele ser uno de los aspectos por los que los tomadores de seguro más les inquietan cuando contratan un seguro de vida.

En muchas de las compañías de seguros puedes ampliar las coberturas iniciales con algunos valores añadidos como por ejemplo cobertura en caso de enfermedad grave, cobertura por invalidez o, incluso, accidentes, con lo que, en ocasiones puede ser interesante para el contratante ampliar sus condiciones de manera que también se cubran estos supuesto. 

En los próximos apartados trataremos en profundidad cada uno de estos dos tipos de seguros para que pueda tener una idea más concreta sobre qué son, en qué se diferencian y cuál puede ser más interesante de contratar o en que casos le brinda un mejor apoyo uno u otro. Aun así, recuerde que las distintas empresas aseguradoras le pueden informar en detalle del el abanico de opciones de cobertura que cubren sus distintas pólizas al contratar un seguro de decesos.

Los gastos que cubren son, entre otros, el velatorio, la ceremonia, parte de los arreglos florales funerarios, y, en algunos casos, la música o un servicio especial de catering. Puede llegar a cubrir el sepelio completamente, o puede ayudar a cubrir en 2.000 euros, 3.000 euros o 3.500 euros los gastos por la defunción de un ser querido (todo depende de las condiciones pactadas en el contrato con la empresa aseguradora)

Una de las ventajas al tener contratado un seguro de decesos es que, en el momento de la muerte parte del precio de un entierro se sufraga con las aportaciones anuales periódicas que en concepto de primas a ese seguro de vida o de decesos que se contrató en su momento. Esto permite, o bien disminuir el desembolso final que ha de realizar la familia, o bien, mejorar el servicio al poder dedicar parte del presupuesto sobrante previsto en servicios extras. Cuanto antes contrate un seguro de vida o decesos mayor será la aportación final que se tendrá. De hecho, en muchos seguros existe una edad límite para poder contratar un seguro de este tipo y, debería informarse para conocer si, el que está pensando contratar es válido para su edad

Una vez ocurre el fallecimiento, la empresa funeraria se encargará de realizar todas las gestiones con la empresa aseguradora para desarrollar los servicios funerarios que se necesiten. Usted deberá aportar el número del seguro junto con el resto de documentación que le solicitará la funeraria.

¿Qué es un seguro de vida? ¿Para que sirve?

Los seguros de vida pertenecen a los seguros denominados para personas.

Son aquellos tipos de seguros que cubren los riesgos que puedan afectar a la existencia, salud o integridad de las personas. Entre estos tipos de seguro se encontrarían los seguros de viajes, los seguros de accidentes, continua con los seguros de decesos y el que aquí nos ocupa, el seguro de vida. 

Los seguros de vida consisten en el pago de una prima estipulada entre el tomador y la empresa aseguradora para poder recibir en caso de fallecimiento o incapacidad una cuantía que supla la falta de ingresos del beneficiario del seguro. Además, esa indemnización puede estipularse que se abone en su totalidad o a modo de renta mensual hasta que se legue a la cantidad total que el beneficiario ha de percibir. 

De las distintas modalidades que existen, el que resulta interesante al tema que nos ocupa es el llamado Seguro de vida riesgo que cubren los casos de muerte. Y dentro de esta tipología, el seguro de Vida entera. Para este caso, el capital estipulado se recibirá al fallecimiento del tomador del seguro independientemente del momento en el que la muerte tenga lugar. 

Suele contratarse en determinadas situaciones, cuando las personas tomadores del seguro tienen a familiares dependientes de ellos y desean garantizar su bienestar cuando ellos falten. Lo que se busca realmente es proteger con este tipo de seguro a los familiares para que puedan hacer frente a los gastos que pueda haber generado el fallecido en vida o justo en el momento de su muerte. El ejemplo más claro es el de aquella persona que tiene una hipoteca contratada. A su fallecimiento, si estaba cubierto por su seguro de vida, la familia no tendrá que hacer frente a la deuda contraída de su propio bolsillo. 

Uno de los aspectos que puede cubrir un seguro de vida son todos los gastos que puedan ocasionarse fruto del fallecimiento como pueden ser los gastos de la funeraria o los de entierro. 

Lo mejor es que sea previsor y se informe en las distintas empresas aseguradores de las opciones que le ofrecen exponiendo su caso concreto. Llegado el momento, funeraria y empresa aseguradora se pondrán de acuerdo para la cobertura que tuviera contratada. 

Si, además, lo que necesita es saber si una persona fallecida tenía seguro de vida, puede acudir al registro de contratos de seguros de cobertura de fallecimiento que depende actualmente del ministerio de justicia y al que puede dirigirse para informarse.  

Certificado de contratos de Seguros de Vida.

Documento que acreditan los seguros vigentes en el momento del fallecimiento y con qué empresa aseguradora estaban contratados.

El registro de contratos de seguros de cobertura de fallecimiento, en su artículo 2 de la Ley 20/2005, de 14 de noviembre, cita textualmente en su finalidad:suministrar la información necesaria para que pueda conocerse por los posibles interesados, con la mayor brevedad posible, si una persona fallecida tenía contratado un seguro para caso de fallecimiento, así como la entidad aseguradora con la que lo hubiese suscrito, a fin de permitir a los posibles beneficiarios dirigirse a ésta para constatar si figuran como beneficiarios y, en su caso, reclamar de la entidad aseguradora la prestación derivada del contrato

La presentación de esta solicitud podrá realizarse transcurridos al menos quince días hábiles desde las fecha de la defunción.

¿Qué es un seguro de vida?

Un seguro de vida es aquel que cubre el riesgo de muerte natural, supervivencia o incapacidad. El seguro de vida obliga a la empresa aseguradora a satisfacer al beneficiario del seguro un capital, renta o cualquier prestación que se acuerde, en el caso de muerte o supervivencia ― también según condiciones pactadas―. Lo se pretende es cubrir las posibles necesidades económicas que pueda surgir tras el fallecimiento del beneficiario. Según la póliza que se contrate, un seguro de vida puede hacerse cargo de los gastos de entierro, deudas por hipoteca o los gastos para la subsistencia de la familia.

¿Es posible saber si una persona que ya ha fallecido tenía algún seguro de vida?

Afortunadamente desde hace unos años, existe un registro de contratos de seguros de cobertura de fallecimiento. La finalidad de este registro es la de suministrar la información necesaria para que pueda conocerse por los posibles interesados si una persona fallecida tenía contratado un seguro para caso de fallecimiento, así como la entidad aseguradora con la que lo hubiese suscrito, a fin de permitir a los posibles beneficiarios dirigirse a ésta para constatar si figuran como beneficiarios y, en su caso reclamar de la entidad aseguradora la prestación derivada del contrato.

Esta solicitud no se puede presentar hasta transcurridos al menos 15 días hábiles desde la fecha de fallecimiento. Puedes hacerlo telemáticamente o cumplimentando el modelo 790. Una vez se haya satisfecho la tasa correspondiente lo puedes presentar a través de la web del Ministerio de Justicia o en persona en el Registro General de Actos de Última Voluntad.

¿Cómo saber si se es beneficiario de un seguro de vida? 


Existe un "Registro de Contratos de Seguros de cobertura de fallecimiento" en el que se puede realizar la consulta y así averiguar si la persona fallecida era titular de algún seguro.
Es importante que sepas que no lo podrás solicitar hasta que hayan transcurrido 15 días hábiles desde la fecha de fallecimiento.

Tienes estas opciones para realizar la consulta:

Telemáticamente: A través de la sede electrónica del Ministerio de Justicia (https://sede.mjusticia.gob.es), en el que te van informando paso a paso del procedimiento y de los requisitos para poder realizar la gestión.

Presencialmente: Dirigiéndose a las Gerencias Territoriales del Ministerio de Justicia o bien si se encuentra en Madrid en la Oficina Central de Atención al Ciudadano.

El proceso que tendrás que seguir:
  1. Obtener el Modelo 790, cumplimentarlo y pagar la tasa correspondiente.
  2. Personarte o hacer la petición por correo en el Registro General de Actos de Última voluntad (Pza. Jacinto Benavente, 3 de Madrid) o en las propias Gerencias Territoriales del Ministerio de justicia, adjuntando Certificado Literal de Defunción de la persona de la cual quiere obtenerse el certificado, solo admitirán original o fotocopia compulsada.
  3. El Registro expedirá el certificado con los contratos vigentes en el que indicara las entidades con las que están suscritos. 
  4. Los podrás recoger del mismo modo en que lo solicitaste (en persona o por correo).
  5. Con el certificado en tu mano deberás personarte en la entidad aseguradora correspondiente para conocer si eres beneficiario de ese seguro y en ese caso recibir la indemnización correspondiente

Seguros de decesos

Los seguros de decesos, al igual que los seguros de vida, pertenecen al tipo de seguros denominados para personas, es decir cubren los trances que afectan a la existencia, salud o integridad de las personas. Pero mientras el seguro de vida lo que estipula es una indemnización total o a modo de renta a los beneficiarios del seguro en caso de fallecimiento del tomador del mismo, en un seguro de decesos protege económicamente para que la familia pueda afrontar los gastos económicos inherentes que se derivan del entierro del asegurado.

Tener un seguro de decesos evita que la familia tenga que pagar de más en caso de fallecimiento. Se trata, en ese sentido de una garantía que cubre amplia-mente los costes que genera un entierro. Se trata, generalmente, de una póliza que incluye a varios integrantes de la familia y, en muchos casos, más que una póliza se considera una contratación anticipada de la prestación de un servicio funerario. 

En algunos seguros de vida se incluye una cláusula que cubre el deceso, del mismo modo que lo cubre un seguro de decesos exclusivo. Para estos casos, antes de contratar es mejor informarse primero sobre si la persona tiene o no seguros de vida o de deceso y conocer qué cubre. En función de esta información, solicitar información concreta a las distintas aseguradoras hasta encontrar aquel seguro que mejor cubre las circunstancia. Por ejemplo, imagine que quiere hacer un seguro de decesos a una persona de edad avanzada. Para este caso, la aseguradora hará número y, lo más probable es que deba abonar la prima de modo único, es decir, en su totalidad y de una sola vez. 

La función de la funeraria en estos casos es ser la intermediaria entre la familia y la empresa donde tenga contratado el seguro de decesos para que, dentro de lo estipulado por ambas partes, el entierro sea conforme a los deseos de la familia que podrá elegir entre varias opciones, incluido el tanatorio. Así que para las familias el seguro de decesos cubre económicamente pero realmente no les limita las opciones y; por su lado, la empresa funeraria, le ayudará en el asesoramiento, las gestiones y que la prestación del servicio se además efectivo. 

Los seguros de decesos no son los únicos que cubren los gastos del entierro. Existen lo que se llaman las archicofradías, un tipo especial de asociaciones que tienen una función parecida.

¿Cuáles son los pasos a seguir cuando fallece una persona y no tiene un seguro de decesos contratado?

En uno de los momentos más difíciles de nuestra vida es fundamental estar apoyados por expertos que se ocupen de todos los trámites y nos ofrezcan un servicio de calidad.

Al tener lugar la muerte de un ser querido, la familia ha de ponerse en contacto con una empresa funeraria

Al buscar una empresa de servicios funerarios adecuada a nuestras necesidades, intervienen diferentes factores que estarán definidos por criterios de proximidad, de confianza, de recomendación o de presupuesto.

Esperamos que la información ofrecida en esta web sirva para hacerse una idea general del proceso y saber cómo dar los primeros pasos.

Inmediatamente después de contactar con la empresa, se desplaza un agente familiar al lugar del fallecimiento o al lugar que la familia indique, ya que, a veces se prefiere el propio domicilio. Es posible que la persona haya fallecido en un hospital pero los familiares quieran que el asesor se acerque a casa porque están más cómodos.

Cuando el agente se desplaza y llega al destino, necesita el certificado médico de defunción, imprescindible para que una funeraria pueda tocar un cuerpo.

Si el médico ya lo ha expedido y se lo ha entregado a la familia, empieza el proceso con la empresa funeraria.

Una vez que se tiene hecho el certificado médico, se pasa al propio acto de contratar los servicios de esa funeraria. Se firma un contrato.

El agente familiar desplazado se sienta con la familia y les informa de todas las opciones a contratar. En algunos casos, los familiares tienen claro lo que quieren hacer y en otros casos hay que ofrecerles todas las posibilidades: si quieren velar el cuerpo o no, si quieren una incineración, un entierro o si necesitan un traslado o repatriación.

Este es el momento de asesorar a las personas (en otro apartado nos ocuparemos de quienes sí tenían contratado un seguro de decesos). La familia será quien decida cómo se hará todo. Existe documentación específica para los diferentes supuestos, pero sólo tendrán que rellenar los impresos oportunos para lo que han elegido.

El siguiente paso que efectuará el agente es llamar a un furgón de recogida que vendrá a por el cuerpo. Después se hace la conducción al tanatorio.

Una vez en el tanatorio, se continúa con las gestiones para el entierro, como por ejemplo pedir hora al cementerio.

Éste es un momento clave en el que la empresa funeraria intentará que todo salga perfecto y que la familia se sienta bien atendida, ya que, en estas instalaciones pasarán el período de velar el cuerpo y recibirán a mucha gente que vendrá a darles el pésame.

Después del velatorio se concluye con el entierro o la incineración.

¿Qué ocurre si no tengo seguro de decesos?

Si la persona que fallece carecía de seguro de decesos será la familia quien tendrá que asumir todos los gastos que deriven del entierro o cremación y puede ocurrir que la familia no pueda abordarlo llegado el caso. Tener o no seguro de decesos es una cuestión personal y hay personas que prefieren no pagar anualmente una prima en seguros de este tipo. Antes de decidirse entre tener o no seguro de decesos compare y mire precios. Existen compañías que lo ofrecen a un precio anual en torno a los 24 euros.

¿Cuál es la diferencia entre una compañía aseguradora de decesos y una empresa funeraria?


La aseguradora está garantizando la cobertura de un servicio y el servicio lo tiene que prestar una funeraria. Y la familia es quien decide qué funeraria prestará el servicio.

Legalmente en España hay libre elección, aunque lo habitual es que las aseguradoras tengan sus propios proveedores porque les dan garantía de calidad, de tarifas, etc. Pero la familia tiene derecho a elegir.

¿Podría una funeraria ayudarnos aunque tengamos seguro?

Por supuesto. Pasa continuamente, porque la familia tiene muchas dudas.

A veces los médicos nos avisan del fallecimiento próximo de un familiar y podemos llamar a una empresa funeraria para informarnos. Lo que suele ocurrir es que aunque tengamos póliza de seguros con una empresa determinada, llegado el momento del fallecimiento no sabemos qué tenemos que hacer.

Es importante saber que hay seguros que tienen asistencia física y seguros que no, es decir, que algunos seguros tienen a un agente que se desplaza donde está la familia o le informan telefónicamente y hay otros seguros que se limitan al abono de la prestación y nada más. Y sería la funeraria la que se encargaría de todo. Todas estas dudas surgen tanto si tenemos contratado un seguro como si no.

La empresa funeraria nos explicará que hay que ponerse en contacto con la compañía de seguros que nos asignará una funeraria o a la inversa, elegir la funeraria y será la funeraria quien se encargue de hacer el trámite con la aseguradora.

La primera pregunta que realiza una funeraria cuando alguien se pone en contacto con ella es: “¿tiene usted seguro de decesos?”. Si lo tenemos, la funeraria puede contactar con la compañía aseguradora, solicitar su autorización y hacer todos los trámites.

Las familias, aunque tengan seguro, suelen llamar a un tanatorio y piden información que siempre se les facilita. No hace falta que contrate los servicios concretos de esa empresa. Se trata de asesorar y contar todo lo que la gente quiere saber. Se puede elegir tanatorio. Y todas las aseguradoras trabajan con todos los tanatorios. Elige el asegurado.

Aseguradoras en España

En España el 60% de la población posee un seguro de decesos, aunque las cifras pueden variar enormemente según la zona geográfica. Existen grandes empresas aseguradoras como Ocaso, Santa Lucía o Mapfre, y otras importantes especializadas en el sector.

También existen las llamadas archicofradías que no son aseguradoras, sino un tipo de asociaciones, pero hacen una función parecida, ya que subvencionan ese entierro. También suelen darle una ayuda a la familia del fallecido y, en ocasiones, se tiene derecho a nicho.

Si tengo compañía de decesos, ¿también puedo elegir tanatorio? 

Por supuesto que sí. La elección de tanatorio es libre. Los tanatorios atienden tanto a particulares como a personas aseguradas. En la póliza del seguro de decesos que contrate estará definida la localidad, comunidad o territorio donde será atendido y no debe existir ningún problema en la elección de una instalación funeraria dentro de la zona contratada. Distinto es si cubre o no el traslado a otro lugar. Para asegurarse lo mejor contactar previamente con la empresa aseguradora y anticiparse.

¿Qué alternativas existen si una compañía no le permite tener un seguro de decesos por su avanzada edad? 

Si. Se trata de un seguro de “prima única”. En vez de realizar el pago periódicamente, supone el desembolso en una sola vez de la totalidad de la cuantía asegurada de forma anticipada, en el momento de la contratación. No tendrás que realizar pagos sucesivos puesto que lo dejas satisfecho ya en su totalidad (salvo que decidas hacer algún cambio de cobertura que suponga una diferencia económica).



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