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Protocolo funerario

Cuando hablamos del protocolo ante un fallecimiento podemos referirnos a dos cuestiones principalmente

Por un lado, podemos hablar de la secuencia detallada de un proceso de actuación, es decir del proceso que se ha de seguir cuando se produce el fallecimiento de una persona.

O bien abordar el tema desde la acepción de protocolo que nos habla sobre el conjunto de reglas establecidas por norma o costumbre para la ceremonia de un funeral y el comportamiento o vestimenta que ha de tenerse en estas delicadas situaciones. En definitiva todos los ritos funerarios relacionados con un fallecimiento.

Desde el primer punto de vista, vamos a abordar qué hacer exactamente cuando se produzca el fallecimiento de una persona, sobre todo en circunstancias que pueden no ser las más comunes, como por ejemplo en el caso de una muerte violenta o en el caso de una muerte en la que se precisa realizar una autopsia, algún caso judicial, por ejemplo.

Desde el otro punto de vista, abordaremos el conjunto de reglas que son más habituales en nuestro país cuando se produce un fallecimiento y alguna que otra diferencia que existe respecto a otros países. 

La Ley Mortuoria en España ofrece una reglamentación genérica que es de obligado cumplimiento para todas las comunidades sobre los tiempos y modos de actuación cuando acontece una muerte. Luego esa ley se adapta a la situación de cada comunidad autónoma. Después también hay que tener en cuenta que las familias tendrán su punto de vista sobre cómo ha de desarrollarse las distintas fases del proceso. En medio de todos estos agentes se encuentra la empresa funeraria que hace de intermediario entre las normas y tiempos obligatorios, y las necesidades de las familias. 

Cuando se produce un fallecimiento en un breve espacio de tiempo se toman decisiones muy delicadas. Las familias que están en pleno duelo, a veces les puede suponer un quebradero de cabeza tener que atender a los protocolos y demás detalles. Lo mejor es ser previsor y dejarlo todo preparado para cuando llegue el momento sólo tener que preocuparse de la familia.  

¿Cómo actuar ante un fallecimiento?

Lo primero aclarar a qué nos referimos con “actuar ante un fallecimiento”. Nos referimos ante todo al proceso de actuación de una funeraria cuando se produce un fallecimiento y no tanto al protocolo cultural que se produce igualmente cuando se produce una muerte.  De todos modos, ambas acepciones son interesante y las abordaremos. 

Sobre el proceso de actuación de una funeraria cuando se produce un fallecimiento lo primero que tenemos que decir que cada caso es único y que, en ese sentido, lo mejor es pedir el asesoramiento de profesionales. Nosotros vamos a citar lo más habitual. 

Cuando fallece una persona lo primero que la familia debe solicitar es el Certificado médico de defunción, si no se lo facilitan, la empresa funeraria es una entidad que puede realizar la gestión. 

La funeraria preguntará por la persona encargada de la toma de decisiones quien tomará la responsabilidad de facilitar la información necesaria como las firmas en los documentos necesario para iniciar los trámites. 

Una vez se posee esta documentación se deposita junto con una declaración firmada por un familiar y el impreso estadístico en el registro civil de la localidad donde ha fallecido. El registro verifica los datos y entrega a la funeraria la “licencia de sepultura”. El juzgado, por su parte se encarga de la comunicación del fallecimiento al Instituto Nacional de Estadística y serán los que lo comunique al ayuntamiento de la localidad de residencia del fallecido para obtener la baja del padrón municipal. 

Si el fallecido dio indicaciones de cómo quería que fuera su funeral, informa a la empresa funeraria para cumplir su deseo. Ten en cuenta que los seguros de defunción contratados puede que no cubran exactamente esos deseos y que puede existir gastos extras. Sea como sea, es decisión de la familia cumplir o no con la última voluntad del fallecido.

Una pregunta que nos llega mucho es la de cuánto tiempo tiene que pasar desde el fallecimiento hasta el entierro. La respuesta es que han de pasar al menos 24 horas a veces puede tardar más si un juez lo estima oportuno se puede retrasar. Igualmente si el fallecimiento tiene lugar fuera de España, dependerá de la gestión de repatriación.

¿Quién toma la decisión de enterrar o incinerar si no lo has expresado en vida?

La decisión de enterrar o incinerar si no la ha expresado en vida la persona fallecida, deberá tomarla la familia o un amigo. Lo mejor es ser previsor y no dejar este tipo de decisiones para los momentos tan delicados que se suceden en el momento de la muerte de un ser querido. Un certificado de últimas voluntades puede ser la mejor opción para estipular por escrito estas y otras cuestiones. 

¿Se suele respetar la decisión de una persona si expresó en vida su deseo de enterrarse o incinerarse?

Sí. Si el fallecido expresó algo en vida, la familia lo suele respetar.

¿Y si fallece alguien no creyente y sus familiares son muy religiosos

A veces se llega a una solución salomónica: no se da una misa, pero sí un responso. Sigue siendo una decisión de la familia y para ello las empresas funerarias nos tienen que dar opciones. Es importante que la empresa entienda a quién tiene enfrente para poder hacer una organización adecuada.

Si una funeraria se percata de que no se están cumpliendo los deseos del difunto, ¿puede hacer algo?

No. Por un lado, la funeraria sólo tiene acceso a los documentos que son burocráticamente necesarios y los que la familia facilite. Si, por ejemplo, la familia no facilita el certificado de últimas voluntades, la funeraria no podrá ejecutar los deseos del difunto. Y de todos modos, aun teniendo conocimiento de los deseos del difunto, lo que puede hacer es informar y será, finalmente el deseo de la familia el que se priorice. Es decir, la familia es la que decide no la funeraria.  

¿Qué hacer en caso de muerte violenta?

El Instituto Anatómico Forense se encarga. Si un médico no certifica una muerte, se desplaza allí un médico forense. El mismo SAMUR o SUMMA (si tomamos como ejemplo Madrid) llama a la policía y se sigue un protocolo. La policía llama al juzgado y se desplaza un forense para hacer el levantamiento del cadáver. Todas las funerarias de Madrid intervienen por rotación en las recogidas judiciales y no cobran por ello. El juzgado les manda por fax un oficio diciendo que tienen que presentarte en una dirección determinada para recoger un cuerpo. La funeraria correspondiente desplaza el furgón, hace la recogida y lo lleva al Instituto Anatómico Forense. Allí el forense le hace la autopsia y después el juez decide si apoya o autoriza la incineración o tiene que ser un entierro, si se le puede dar salida al día siguiente o si necesita cuatro días más de investigación. Y a partir de ahí se contrata como con cualquier familia.

¿Por qué un cuerpo autopsiado se puede enterrar antes de que transcurran las 24 horas legalmente establecidas?

Porque una vez realizada la autopsia, por razones obvias, se concluye que la muerte es "cierta". No obstante, aunque así fuera, se debe disponer de la documentación y permisos necesarios para poder realizar el traslado y posterior enterramiento o incineración. Esto puede hacer que el traslado se demore más allá de las 24h.

¿Qué hacer ante un fallecimiento en casa?

En el momento que creas que se está produciendo una anomalía, llama rápidamente al 112. El médico del servicio de urgencias será quien, en caso de realmente haberse producido el fallecimiento, certifique que es así. El médico cumplimentará el impreso que certifica la muerte (certificado médico de defunción). Si la unidad de urgencias no tuviera el impreso, puedes comprarlo en una farmacia, o si llamas ya a una empresa funeraria, ésta te lo puede proporcionar. Una vez cumplimentado por el médico el certificado de defunción, los servicios funerarios con los que se haya contactado podrá ya proceder al traslado del cuerpo y proceder a realizar cuantas gestiones y acciones hayáis contratado. Es muy importante que facilites al médico el historial médico de la persona fallecida, si lo tuvieras.

¿Existe un protocolo de vestimenta en el funeral?

Realmente no existe un protocolo a la hora de vestir en un funeral, lo que si es decoroso es utilizar una indumentaria sobria y que no sea ostentosa. Se recomienda no abusar de los colores llamativos y, en la medida de lo posible respetar los ritos de la familia del difunto. Por ejemplo si la familia es hinduista lo más propio es que, en señal de duelo se vista de color blanco.

Últimas voluntades

La muerte de un ser querido conlleva muchos trámites. Por un lado, trámites con el sector de la medicina que serán los encargados de certificar efectivamente el fallecimiento. El Estado también deberá saber por medio del registro civil de la defunción para que a nivel estadística se pueda contabilidad y por medio de la Seguridad Social, para conocer que esa persona ya no percibirá ninguna ayuda o pensión.  Con la funeraria se realizarán todos los trámites relacionados con la ceremonia y el entierro. También existirán trámites con el notario para todo el tema de la herencia. Es en este ámbito donde se encuadra el certificado de últimas voluntades. 

Con el certificado de últimas voluntades podrá conocer si la persona fallecida dejo efectivamente un testamento o si, por el contrario, carece del mismo. En el mismo documento podrá comprobar el notario que dispone de una copia y da fe de la voluntad expresada por el fallecido. Es un proceso que se inicia a los 15 días de la muerte, se solicita en la gerencia territorial del ministerio de justicia de la localidad de fallecimiento, que se puede hacer de mantera telemática o personal y que tarda en expedirse 7 días después de la solicitud. 

Si bien el certificado de últimas voluntades nos permite conocer los deseos de un difunto sobre su testamento, puede que haya dejado indicaciones a la familia sobre la donación de órganos o incluso la donación de su cuerpo a la ciencia. Veamos estos casos. 

Sobre la donación de órganos, lo primero que debemos saber es que puede ser donante de órganos cualquier persona que exprese en vida que, a su muerte, sus órganos sirvan para salvar o mejorar la vida a otros. Pero a pesar de expresar este deseo no todos podrán realmente serlo, porque será necesario que el fallecimiento acontezca en la Unidad de Cuidados Intensivos de un hospital. Estas unidades, son las que pueden extraer y preservar los órganos y realizar las pruebas necesarias para realizar una correcta valoración del potencial de cada donante. 

Según la ley de trasplantes española, todos somos considerados donantes si en vida no hemos expresado lo contrario. Sin embargo, como esa expresión puede haberse formulado de diferentes maneras, siempre se le va a solicitar el permiso final a la familia. Lo habitual es que la familia acepte la decisión del fallecido sea cual sea. Sin embargo, es imprescindible la firma del llamado consentimiento familiar. 

Los órganos que se pueden donar son los riñones, el hígado, el corazón, el páncreas y los pulmones. Además, se pueden obtener tejidos óseos, las corneas y válvulas cardíacas. Actualmente, dada la escasez de donantes, se intenta el mayor aprovechamiento posible, no obstante, si existe algún órgano que no desee donar, deberá expresarlo a la familia en vida. 

Puede que desee donar el cuerpo completo a la ciencia. Para donar el cuerpo a la ciencia debe rellenarse un formulario en la institución que se desea o en la asociación nacional de donantes de cuerpos si no se tiene muy clara la institución a la que se desea donar el cuerpo. Con este formulario queda constancia de la intención del donante que será firmado tanto por el donante como por, al menos dos testigos. Junto con el formulario se deberá hacer llegar el historial clínico del donante. 

Será responsabilidad del donante el informar a familiares y amigos y el mantener sus datos actualizados. 

Ha de saber que, en casos de muerte violenta, autopsia, donación de órganos, amputación de extremidades, cirugía extensa, obesidad o emaciación peligrosa o enfermedades infecciosas de alto poder de contagio no podrás donar tu cuerpo a la ciencia. 

Una vez se produzca el fallecimiento será la Asociación quien se encargue de que el cuerpo llegue a la universidad de Medicina donde más falta haga para fines docentes o de investigación y una vez entregado el cuerpo el receptor será el responsable de su preservación cuidado y seguridad. 

Por otro lado, una vez entregado a la institución que corresponda, esta es libre para utilizarlo a los fines de investigación que decida y no podrá elegir ni el futuro fallecido, ni su familia el futuro de su cuerpo donado.

Donación de órganos y donación de cuerpos

DONACIÓN DE CUERPOS

La donación de cuerpos en España ha crecido de una forma exponencial, ya sea porque se han rotos los tabús o simplemente para ahorrar el dinero del entierro.

Las personas que donan el cuerpo a la ciencia hacen un ejercicio altruista, ya que los cadáveres son fundamentales en la formación de los profesionales médicos.

Si se dona un cuerpo a la ciencia no se puede hacer velatorio ni ningún tipo de despedida. El cuerpo irá directamente a la facultad de medicina que lo admita. Tiene que haber un informe médico previo. Generalmente las facultades de medicina sólo admiten a personas que previamente han firmado que querían donar su cuerpo a la ciencia. La facultad asume los gastos de ese traslado.

DONACIÓN DE ÓRGANOS

La donación de órganos es un gesto altruista que permite que otras personas puedan seguir viviendo gracias a un trasplante. 

Puede ser donante toda persona que lo exprese en vida, aunque se deben cumplir ciertos requisitos y uno fundamental es que el fallecimiento se produzca en la Unidad de Cuidados Intensivos de un hospital, ya que, sólo allí es posible la preservación correcta de los órganos.

Los órganos que se pueden donar son los riñones, el hígado, el corazón, el páncreas y los pulmones.

¿Qué es el certificado de últimas voluntades?


Quince días trascurridos desde el fallecimiento se puede solicitar ya un certificado que es imprescindible para saber y acreditar si existe o no un testamento y sus posibles modificaciones y conocer también que notario es el responsable del mismo.  

Para solicitarlo hay que dirigirse a la Gerencia territorial del ministerio de Justicia de la provincia que corresponda y, dentro de ella acudir al Registro de últimas voluntades de la localidad donde estaba empadronado el fallecido. 

Allí se deberá aporta por un lado el certificado literal de defunción de quien quiere obtener el Certificado de última voluntad, rellenar la solicitud del modelo 790 y pagando la tasa correspondiente en cualquiera de las entidades colaboradoras de recaudación tributaria.

Una vez realizado este trámite, en un plazo máximo de 7 días el Registro expedirá el certificado y sabrá si existe o no testamento relacionado con el fallecido. En caso de existir podrá dirigirse al notario que se indica en el certificado para conocer la última voluntad de la persona fallecida. 




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