Ataúd

El término proviene del árabe y significa caja, cajón o cofre. Se trata de una caja, en general construida con madera, donde se deposita un cadáver y que facilita tanto su trasporte hasta el lugar de cremación o entierro, como su conservación si se decide por una inhumación.  

Aunque se utiliza ampliamente en todas las culturas, no es el único método para depositar y trasportar y con el que enterrar a un cadáver. Existen restos arqueológicos en los que se aprecia que los muertos se exponían en una tarima expuesta a los elementos, como puede ser en la cultura celta, donde el fallecido se convertía en una ofrenda para los buitres. En otros casos, como en la India, no se producía ningún tipo de inhumación, sino que el cuerpo era cremado o incinerado en una pira funeraria. Otras culturas situaban al difunto encogido dentro de grandes vasijas en posición fetal. 

Se piensa que la proliferación del uso de cajas fúnebres se extendió en Occidente por la creencia de que el alma del difunto residía de algún modo dentro del cuerpo y que este era digno y debería tratarse con respeto y, de algún modo preservarlo. Y a la vez existía la superstición que, si se encerraba al difunto en algún tipo de caja, su espíritu también permanecería prisionero y no se vengaría de los vivos.

Las primeras cajas funerarias que se conservan son de época sumeria y consistía en cestos de juncos trenzados, es decir, eran de mimbre.

Después se pasó a la madera, un material más ligero, resistente y de mejor sellado que favorecía su trasporte hasta las necrópolis. Solían ir adornados con algún tipo de talla, imagen o relieve que hacía alusión a las creencias o vida del finado. 

Poco a poco el cambio en las religiones, creencias y sus ritos modificaron el concepto de “encerrar el espíritu” al de “lugar de descanso eterno” con lo que progresivamente fue adoptando una estética más suave y de interior con apariencia cómoda. Así surgieron los actuales féretros. 

En algunos cenotafios ― monumentos funerarios con tumbas vacías― incluyen algún tipo de caja, féretro o sarcófago también vacío que supone la representación escultórica del lugar donde yace el fallecido. Ayuda a aumentar el respeto y devoción por el lugar y el descanso eterno de la persona a la que representa.

Precios de los féretros

Normalmente las empresas funerarias ofrecen un abanico de opciones de diversas calidades y precios para que a nivel económico las familias puedan optar por aquel que mejor le convenga a sus necesidades.  Los más habituales y normales están fabricados con madera. En esta gama los más económicos oscilan entre los 320€ y los 700€. Este tipo es el que suelen compran los ayuntamientos cuando se ven obligados a pagar algún servicio fúnebre para personas de la beneficencia. En el rango superior se pueden encontrar féretros desde los 3000€ hasta los de ultra-lujo que pueden rondar hasta los 20.000-30.000 €.

Sea como sea esta caja debe cumplir con las normas dictadas por sanidad y no es válido ni cualquier material ni cualquier tipo de sellado para cumplir con las exigencias higiénico-sanitaria que la ley exige en cuanto a traslado y enterramiento de un cuerpo. Por ejemplo, en España no se no se admiten utilizar cajas funerarias fabricadas con cartón para realizar una inhumación o incineración. Son ilegales por no cumplir con la exigencias antes comentadas.

Existen dos tendencias en cuanto a este tipo de objetos fúnebres hoy día. Se están empezando a utilizar materiales ecológicos y la proliferación de los funerales civiles provoca que vuelvan ciertos tipos de modelos que estaban obsoletos por ejemplo los construidos con mimbre y modelos en los que desaparece la iconografía religiosa y se acerca al homenaje del fallecido por ejemplo existen cajas que incluyen decoración del equipo de fútbol favorito del difunto. 


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¿Qué es un Ataúd?

Se trata de un recipiente, generalmente de madera, con tapa por encima, en el que se deposita un cadáver para ser enterrado o incinerado. 

¿Qué diferencia existe entre un ataúd y un féretro?

La diferencia que existe entre ambas estriba en su forma. Si bien el primero tiene formas geométricas duras, el segundo tiene una geometría más blanda, de formas más bien redondeada y en general es más ornamentado. La iconografía fúnebre del ataúd ha sido tan utilizada como imagen macabra que, hoy día es más habitual encontrar en los sepelios los féretros

¿Cuánto cuesta un Ataúd?

Como siempre depende del estilo, materiales y nivel de calidad que se elija. Cuanto mejores sean los materiales de construcción de la caja mortuoria más perdurará en el tiempo. Ten en cuenta que una vez inhumado en el cementerio, realmente las cajas normales de madera y, por ende, los finados se encuentran expuestos a las condiciones atmosféricas y que recibirá los efectos de estas sobre el camposanto.  Los precios oscilan entre los 320€ y los 3000€.

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