Cementerios

Cementerios es lo que conocemos como necrópolis o ciudad de los muertos. Realmente el término proviene del griego y en este idioma significa dormitorio. Son los lugares donde se depositan los restos de un fallecido para su descanso eterno hasta el día de la resurrección. 

En España la costumbre estipulaba que los difuntos debían reposar en la “casa de Dios” por lo que los cementerios se situaban dentro de la parroquia al lado de las iglesias. Por cuestiones de higiene y sanidad, esta costumbre hubo de modificarse y pasar a espacios que estuvieran a las afueras de las ciudades y pueblos. Para este cambio lo que se hacía era que una alta autoridad eclesiástica, un obispo, por ejemplo, acudiera al terreno donde se iba a construir un cementerio y bendijera la zona para hacerla apta para los enterramientos de religión católica ―la mayoritaria en nuestro país― de este modo los cuerpos seguían estando “cerca de Dios”. 

Si la persona era atea, era excomulgada o practicaba otra religión, se situaban fuera del camposanto o abrían otros cementerios específicos para no católicos o civiles donde poder depositar los restos. 

En el Siglo xix en España es el momento en el que muchos de estos espacios consiguieron su mayor atractivo y sofisticación, es lo que hoy se denominan cementerios históricos. Sección a parte se merecen todos estos recintos por su belleza que se han convertido en un reclamo turístico en las zonas donde se construyeron. Es habitual que en días como el 1 de noviembre se utilicen estos espacios singulares para realizar algún tipo de evento como puede ser una ruta a través de las las tumbas con lápidas de mayor interés ya sea por el arte funerario de las mismas o por el personaje sobre el que habla en su epitafio.

En los últimos años tanto el cementerio municipal como el privado se van adaptando a las distintas costumbres y, debido al aumento del laicismo en España, las zonas dentro de los cementerios se van difuminando.

De hecho, en algunos de ellos se están abriendo últimamente lo que se llaman jardines del recuerdo o jardines familiares, (por ejemplo en el cementerio de san Gabriel en Málaga). Son unos espacios ajardinados que, en algunos casos, se erige en su centro lo que se llama una pirámide del recuerdo donde las familias pueden depositar las cenizas e incluir en la misma pirámide o en sus alrededores una pequeña placa con el nombre del fallecido y su día de defunción.

En otros jardines del recuerdo ese espacio se deja preparado para poder enterrar urnas ecológicas que contienen una pequeña semilla de la que con el tiempo saldrá un árbol que homenajeará al difunto. 

En algunos cementerios en España se han creado cascadas, una variante a los jardines del recuerdo, que cumplen la misma función. Suele ser un lugar especial dentro del cementerio donde poder esparcir las cenizas y dar un último adiós. 

Últimamente con la proliferación de la costumbre de tirar las cenizas al mar se están aprobando en algunas zonas de costa de nuestro país la construcción de campos santos bajo el agua. Se trata de una opción en la que la tumba queda sumergida bajo el mar y, con el tiempo, pasa a formar parte de los arrecifes marinos. Crece la vegetación marina en su superficie y se ayuda a cuidar el ecosistema. Cartagena es uno de los lugares donde ya está proyectado este tipo de lugares de descanso eterno bajo el mar. 

En cuanto a los horarios de apertura, en general se pueden visitar a cualquier día del año pero las horas aptas para las visitas varían de una comunidad autónoma a otra y suelen tener un horario especial para verano y en fechas señaladas como el día de todos los santos también suelen abrir sus puertas durante más tiempo por la previsión de una mayor afluencia de público.


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